De vuelta al patio central se accede al refectorio, una de las
dependencias más cuidadas del monasterio en especial por el suntuoso
artesonado que lo cubre, labrado en madera de pino. El refectorio, junto
a la sacristía, forman la parte más antigua del monasterio cuya fecha se
nos revela en el friso del artesonado: año de 1548.
La primera fila de casetones alberga treinta y seis bustos, el mismo
número de los arcos del claustro, en los que figuran caballeros de la
Orden. Preside el emperador Carlos V con corona orbe y cetro, atributos
imperiales. En otro casetón cercano aparece la muerte en figura de
caballero que hace recordar las Coplas a la muerte de su padre, del
poeta Jorge Manrique, ambos enterrados en este monasterio. Pertenecen a
la misma época las ventanas que dan luz por la parte oriental.