Amigo viajero te hemos acompañado en esta visita por el antiguo
Monasterio de Uclés. En este mismo lugar donde asentaron los romanos y
luego los visigodos y en el que los musulmanes levantaron recios
torreones. Donado por el rey Alfonso VIII a la Orden de Caballeros de
Santiago en 1174 pronto comenzó a titularse Cabeza de la Orden. La
Guerra de la Independencia contra los franceses conoció la batalla de
Uclés que "será siempre de infausto y eterno recuerdo para los moradores
de Uclés que tan caro pagaron su patriótico ardimiento". Suprimidas las
órdenes militares en la Primera República, el edificio pasó a propiedad
del Obispado de Cuenca. Por aquí pasaron después Jesuitas Franceses
desterrados de su país. Más tarde Colegio de Agustinos. En la Guerra
Civil fue hospital de sangre y una vez acabada ésta, cárcel y lugar de
ejecución de presos políticos.
Hoy el Monasterio de Uclés no es un edificio muerto. Año tras año de
los últimos cincuenta ha cumplido todos los cursos la misión de albergar
las inquietudes, las alegrías, los estudios, los rezos y los gritos de
numerosos niños y jóvenes que componen el Seminario Menor de la Diócesis
de Cuenca. El antiguo refectorio sigue llenándose de comensales
hambrientos, la sacristía y la iglesia resuenan con la oración y el
canto litúrgico, la escalera principal si ya no es hollada por graves
doctores sí conoce de saltos y carreras juveniles, y los claustros hace
mucho que no saben de frailes y caballeros, sino de efervescencias
juveniles. De tan esperanzada manera permanece rejuvenecido el antiguo
Monasterio de Uclés, Cabeza de la Orden de Santiago.
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