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El viajero llega a la explanada
donde puede aparcar el vehículo, y se encuentra la gran portada de
acceso al monasterio.
El edificio es
cuadrangular, con sus cuatro lados expertamente orientados a los puntos
cardinales, como ocurre habitualmente en los monasterios: la entrada al
mediodía, el ala este que cobija las cocinas, el refectorio y las
dependencias del prior; al norte la iglesia y al oeste las habitaciones
de los frailes. La parte más moderna de todo el edificio es la portada
concluida en el año 1735, fecha grabada en la misma portada y que se
atribuye a Pedro de Ribera, el más grande de los arquitectos del barroco
español. Vale detenerse a observar la riqueza de motivos decorativos
(armaduras, yelmos, banderas, trofeos, etc) que repiten elementos
caballerescos propios de la Orden de Santiago. Pues hay que decir ya que
Uclés, que es rico en yacimientos romanos y fue fortaleza inexpugnable
de la época musulmana con larga historia de traiciones y muertes, llegó
a ser lo que se recuerda porque aquí tuvo su casa madre la militar Orden
de Caballeros de Santiago. Eso explica que la portada se corone con un
medio cuerpo del Apóstol Santiago que enarbola una espada de hierro
donde se lee el lema de la Orden Defensio fídei y en la base de la
leyenda Caput Ordinis, cabeza de la Orden, que no podía faltar a la
entrada del edificio.

Dos inmensas puertas
de bronce, adornadas con conchas veneras sobre cruces de Santiago y con
restos de múltiples batallas, permiten el acceso al interior del
edificio. |